¿Por qué se dice que las sardinas solo se comen en los meses sin “R”?

Si alguna vez has estado en un chiringuito de la Costa del Sol y has pedido un espeto de sardinas en pleno invierno, quizá te haya sorprendido escuchar algo como:

“¡Eso es de verano, solo se come en los meses sin R!”

Pero ¿de dónde viene exactamente esa costumbre? ¿Y tiene sentido hoy en día?

El origen del dicho: “Sardinas solo en los meses sin R”

El refrán “las sardinas, solo en los meses sin R” tiene su origen en la sabiduría popular marinera.
Según la tradición, los mejores meses para comer sardinas son mayo, junio, julio y agosto, los únicos del calendario que no llevan la letra “R” en su nombre.

La razón no es superstición, sino pura biología marina:

  • Durante el verano, las aguas del Mediterráneo están más cálidas.

  • En esa época, las sardinas se alimentan mejor y acumulan grasa, lo que las hace más jugosas y sabrosas.

  • En cambio, durante los meses fríos (de septiembre a abril), el pescado está más delgado, con menos grasa y sabor.

Por eso los pescadores malagueños —auténticos maestros del espeto— esperaban a los meses calurosos para asar las sardinas en la orilla, cuando estaban “en su punto”.

El espeto y el calor: una combinación inseparable

Además del estado del pescado, el clima también influía mucho.

Asar sardinas en la playa requiere brasa, aire tranquilo y buena temperatura.
En invierno, el viento de levante o los temporales hacían imposible mantener el fuego. Por eso, los espetos se asociaron siempre al verano, cuando el sol, la calma y la playa invitaban a encender las brasas frente al mar.

Y así nació la conexión entre el espeto, el verano y los meses sin R: un ritual tan sabroso como estacional.

¿Sigue en vigor hoy en día?

En parte sí, aunque por motivos diferentes.

Gracias a la refrigeración, los avances en la pesca y la distribución, hoy se pueden disfrutar sardinas de calidad durante todo el año.
Sin embargo, los malagueños más tradicionales siguen fieles al refrán: para ellos, el auténtico sabor del espeto solo se encuentra entre mayo y agosto, cuando las sardinas están más grasas y se asan al aire libre, en plena temporada de playa.

En muchos chiringuitos, incluso los que abren todo el año, el espeto “estrella” se reserva para el verano. No tanto por imposibilidad, sino por respeto a la tradición y a ese sabor de temporada que recuerda a vacaciones, brasas y mar.